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PARTIE 1: Mexico : origenes, mutaciones y legado de una cadena cafetalera singular

  • hace 2 días
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: hace 13 horas

Si bien conocemos relativamente bien los orígenes del café y los periplos de su historia entre África, Oriente Medio y su llegada a Europa a partir del siglo XVII, su travesía del Atlántico hacia el Caribe y hasta las costas del golfo de México sigue siendo mucho más desconocida.


¿Dónde se sembraron los primeros granos en México? ¿Cómo se fue configurando y estructurando la caficultura a lo largo de los siglos? Son preguntas esenciales para comprender la identidad cafetalera de México.


🌱 1790 -El café a las puertas de Veracruz


A finales del siglo XVIII, alrededor de 1790 y a través del puerto de Veracruz, el café llega a México de la mano de colonos españoles. La primera variedad introducida fue Typica, proveniente de las Antillas francesas y, más precisamente, de Martinica, donde había sido introducida en 1720 por el oficial de marina y administrador colonial francés Gabriel-Mathieu de Clieu.


Los cafetos Typica se difundieron progresivamente por el Caribe gracias a los intercambios intercoloniales, las redes comerciales y los jardines botánicos. No fue un movimiento organizado por una sola persona, sino parte de una circulación vegetal difusa,típica del siglo XVIII, en la que las potencias coloniales intercambiaban semillas y plantas para aclimatar especies útiles en sus territorios. Solo a finales del siglo XVIII los colonos españoles introducen el café en México, importando plantas ya aclimatadas en las Antillas a través del mar Caribe, más de sesenta años después.



🌿 1808 -Primeras plantaciones estructuradas: el café como curiosidad botánica


En 1935, William Ukers señaló en All About Coffee que ya en 1808 se habían plantado cafetos en Coatepec, y que estos se extendieron rápidamente por toda la región veracruzana. Hoy, Veracruz cuenta con diez microrregiones cafetaleras; Coatepec es la más antigua del estado y la primera del país.



Diferentes régiones de cultura del café - Estado de Veracruz - Mexique
Diferentes régiones de cultura del café - Estado de Veracruz - Mexique


Como en muchos lugares, el café era al principio una bebida rara, reservada a las clases privilegiadas. En esa época, en México era sobre todo una curiosidad botánica, y su consumo se limitaba al mercado interno. Hubo que esperar algunas décadas para que el café adquiriera un papel económico más importante y, hacia 1820, comenzara a exportarse.


🌎1820–1830: Inicio de las exportaciones


A partir de la década de 1820–1830, en el contexto de la apertura comercial que siguió a la independencia (1821), el café mexicano empieza a aparecer en los registros de exportación. Los primeros volúmenes significativos se enviaron a Nueva Orleans, y posteriormente a Londres y Hamburgo.


Ante el aumento de la demanda internacional, particularmente en Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, la caficultura mexicana se intensificó y se expandió hacia nuevos territorios donde el clima cálido y húmedo favorecía la rápida aclimatación del café, especialmente en las zonas montañosas de Chiapas, y más tarde en Oaxaca y Puebla. Fue en ese momento que Mexico se empezo a interesar de cerca a la variedad Bourbon y la introdujo en esos nuevos territorios por ser una variedad que presenta una capacidad productiva del 20 al 30% superior a la variedad Typica.



📈 Nuevo giro: segunda mitad del siglo XIX


Entre 1830 y 1850, la producción nacional se cuadruplicó, impulsada por la creciente demanda europea y estadounidense. El valor total de las exportaciones del país aumentaron alrededor de un 40 % entre 1825 y 1835, y el café empezó a ocupar un lugar cada vez más importante. A partir de 1840, el café en México ya se imponía como:


  • un producto de exportación en fuerte crecimiento,

  • un sector agrícola en expansión geográfica,

  • un mercado codiciado por comerciantes extranjeros.


Esta etapa sentó las bases de lo que se convertiría en uno de los pilares de la economía mexicana, alcanzando su auge en las décadas siguientes, especialmente bajo el régimen de Porfirio Díaz.


A finales del siglo XIX y hasta la Revolución Mexicana de 1910, México adoptó una política liberal que aceleró la expansión de la caficultura en nuevas tierras.

El proyecto político de la época buscaba modernizar la producción atrayendo capitales, tecnologías y mano de obra calificada extranjera. Bajo el gobierno del general Porfirio Díaz (1876–1911), el Estado fomentó la llegada de inmigrantes, principalmente alemanes, italianos y chinos, facilitándoles el acceso a la propiedad y a grandes haciendas para establecer plantaciones comerciales de café.


Las familias alemanas desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo del café en Chiapas, especialmente en las regiones de Soconusco y Tapachula, donde fundaron grandes fincas cafetaleras, como entre otras, Finca Argovia y Finca Hamburgo, ubicadas en la “Ruta del Café”.


Finca de 200 hectares al sur de Chiapas manejada desde mas de 200 anos por la Famille Edelmann (originaria de Perleberg en Alemana).
Finca de 200 hectares al sur de Chiapas manejada desde mas de 200 anos por la Famille Edelmann (originaria de Perleberg en Alemana).

Esta política estimuló la economía local y consolidó al café como uno de los principales productos de exportación del país, pero también reforzó las desigualdades sociales entre propietarios extranjeros y trabajadores indígenas y campesinos. En 1880, México se convirtió en el tercer productor mundial de café, consolidando su posición en el comercio internacional.


🤝Aportes de la Revolución Mexicana y del gobierno de Lázaro Cárdenas


La Revolución Mexicana (1910–1920), seguida del periodo del Cardenismo (1934–1940), marcó una serie de reformas agrarias masivas que transformaron la estructura de la propiedad y tuvieron un impacto profundo en la producción de café.


La redistribución de tierras a comunidades indígenas y la creación de ejidos (tierras comunales que no pueden venderse libremente ni usarse como garantía para los bancos) reorganizaron la producción: surgieron numerosos pequeños productores y cooperativas, reemplazando gradualmente a las grandes haciendas. Los productores comenzaron a integrar el café entre sus cultivos de subsistencia (frijol, maíz, plátano, aguacate).


Lázaro Cárdenas, presidente entre 1934 y 1940, redistribuyó más de 18 millones de hectáreas. Varios propietarios extranjeros que habían adquirido tierras bajo el porfiriato fueron expropiados. Esta etapa marcó el inicio de un modelo más inclusivo, con la creación de la Confederación Nacional Campesina (1938) y la Confederación de Trabajadores de México (1936), aunque también trajo nuevos desafíos en organización y comercialización.


Estas reformas dieron una base legal y política a los pequeños productores, pero también los dejaron frente a nuevas dificultades: parcelas aisladas, falta de infraestructura, ausencia de capital y de apoyo técnico. Las antiguas haciendas que concentraban mano de obra, conocimientos y equipamiento desaparecieron, dando paso a una constelación de pequeñas explotaciones frágiles. En las montañas de Chiapas, Oaxaca y Veracruz, las familias debían producir, transformar y vender su café solas, en un mercado cada vez más exigente.


Fue un momento decisivo: una conquista de derechos, sí, pero también el inicio de una etapa de incertidumbre en la que la supervivencia económica dependía de la capacidad de organizarse colectivamente y acceder a nuevos apoyos.



⚖️La llegada del INMECAFÉ


A mediados del siglo XX, cuando la caficultura mexicana seguía en manos de pequeños productores dispersos, el Estado decidió intervenir para estructurar la cadena productiva, que entonces sostenía a más de 400 000 familias. En 1958 se creó el INMECAFÉ, organismo gubernamental que transformaría profundamente el panorama cafetalero.


Por primera vez, las comunidades rurales recibieron apoyo organizado: créditos, formación, compra garantizada del café e infraestructura de acopio.

En los pueblos de montaña, la llegada de los técnicos del Instituto marcó un antes y un después. Agrónomos y agentes de campo introdujeron nuevas prácticas agrícolas que transformaron el día a día de los productores y el paisaje cafetalero regional:


  • Los productores aprendieron a identificar y prevenir la roya, y participaron en programas de renovación de cafetales. A finales del siglo XX y principios del XXI, se introdujeron variedades más resistentes y productivas para estabilizar y aumentar los rendimientos.


  • El acceso a los mercados mejoró gracias a las nuevas infraestructuras. En Chiapas, el Instituto instaló centros de acopio donde los productores podían vender su café a un precio fijado por el Estado, sin depender de los coyotes que pagaban 30–40 % menos. Estos centros también evitaban largos desplazamientos a pie o a lomo de burro.

    Durante tres décadas, el INMECAFÉ fue un actor central, con avances y limitaciones, y también uno de los vectores de la llamada "Revolución Verde". Aunque el café no fue su foco principal, varios de sus principios :


  • La promocion de fertilizantes químicos para aumentar los rendimientos,

  • manejo estandarisado de sombra,

  • promocion de la monocultura en ciertas zonas.


Este periodo de modernizacion forcada dejara una huella duradera hasta su desmantelamiento en 1989, que generó un vacío institucional profundo en numerosas regiones cafetaleras aisladas unas de las otras.






 
 
 

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